El Cabo de San Vicente es, sin duda, uno de los lugares más mágicos de Portugal. En él se respira paz, es capaz de dejarte fascinado y es de esos sitios que mientras más lo miras, más te gusta. Sientes que te atrapa, que no quieres dejarlo nunca.
Pero antes de llegar al cabo, hay que visitar Sagres, un pueblecito marinero donde toda su costa es espectacular.
Sagres es bastante pequeño y muy turístico. Cuando llegamos allí (aparcar no es muy complicado) y tras andar un poco, dimos con la oficina de turismo. Nos atendió una señora con pocas ganas…

 

 Besos,
Verónica.
Post escrito por: Un destino entre mis manos
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